jueves, 8 de marzo de 2007

Él



A traves de sus ojos de fibra de vídrio miraba a la nada con sonrisa motivada, porque sabía que era bello por fuera, aunque de aire por dentro.
Un día su pecho de cartón se cansó de respirar simulando músculos y articulaciones y emprendió un viaje sin retorno al suelo del taller abandonado.
Que poco le importó ser eternamente lisiado, puesto que, pensaba él, la diosa de la belleza no tiene brazos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

como dijo serge gainsbourg, la fealdad tiene mas valor que la belleza, pues dura más. ya se que eso no tiene que mucho que ver con el cuento pero tenia que ponerlo en algun sitio. que vivan los lisiados !

antoñito dijo...

y que vivan los feos tambien